Grimmauld Place, 12. Siempre ha sido una dirección temida.
La comunidad mágica lo sabe. Londres lo siente. La casa ha sido una fuente de
magia negra desde su mismo principio, escondida entre hormigones. Con sus
cuatro pisos y sus interminables corredores y sus innumerables puertas.
Los muros de la antigua morada de la noble familia Black
encierran secretos y gritos ahogados. Selectas fiestas donde los invitados
visten sus mejores túnicas y pieles. Importantes reuniones en el despacho del
patriarca, cerrado a cal y canto, donde se pueden oír voces subidas de tono y
de vez en cuando los resplandores de la varita se cuelan por debajo de la
puerta.
Cuántas veces se ha derramado sangre en ese mismo suelo,
cuántas veces habrán rebotado los sollozos en esas paredes. Los cuadros tienen
memoria y recuerdan la terrible noche en la que Alphard fue expulsado de la
familia, cuando Sirius abandonó la casa, cuando un elfo olvidó lavar un mantel
o ese asesinato de un mestizo cualquiera ya olvidado. Han pasado demasiados años
y sin embargo, hasta las torres más altas tienen que caer y Grimmauld Place,
mancillada ya por la Orden, se convierte en ruinas esa tarde.
Deja de ser lo que era y empieza a contar desde cero en unos
segundos. En el momento en el que Sirius y Euphoria empieza a berrear por toda
la casa y The Kinks parecen actuar allí mismo, huyendo del cielo encapotado de
la ciudad, quitando telarañas. Tío y sobrina cantan como mejor saben,
desafinando, llevando las notas demasiado lejos, con rebeldía, siendo los
gamberros que son. A Euphoria le brilla la mirada. Sirius parece tener diez
años menos, Fred sonríe, Harry olvida qué significa guerra y la señora Weasley
riñe al animago cuando se sube al sofá jugando a ser estrella del rock.
Euphoria ha cogido una escoba y cada vez que él insiste con you really got me le da mil vueltas y la
aporrea, porque esa tarde no existen batallas ni peligrosas familias ni
poderosos magos. Esa tarde los Black renegados tienen los ojos grises más grandes
del Reino Unido y llevan una canción clandestina como himno.

Mi casa familiar D: (?)
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, la verdad, salvo por un pequeño problema de reiteración de ideas que has tenido al principio, sin embargo no ha importado demasiado ya que el resto del texto es muy envolvente, incluso me ha salido la sonrisita con la genial escena familiar.
Un saludo :)